REVISTA DE PRENSA: HISTÓRICO EN SEVILLA

Las dos orejas con fuerte petición de rabo que cortó Roca Rey el pasado 3 de mayo, en su primera comparecencia en la Feria de Abril de Sevilla, han desatado un aluvión de elogios tanto en las redes sociales como en los medios de comunicación. Personalidades como Andrés Calamaro o Carlos Herrera se rindieron en sus perfiles en Twitter, donde fue 1er Trending Topic nacional, a la vibrante faena del matador de toros peruano, mientras que medios como El Mundo han llevado a su portada nacional la rotunda tarde.

 

 

En su crónica “Del napalm a la seda: grandioso Roca Rey”, Zabala de la Serna en El Mundo vio de la siguiente manera la mejor faena de su trayectoria en Sevilla:

De la épica a la lírica. Del napalm a la seda. Y qué despacio todo. Desde la apertura de faena de rodillas, el Cóndor del Perú desplegó sus alas. La embestida, aun apenas sangrada, desgranaba templadas notas con las que RR levantó su sinfonía. La Maestranza ahora entró de cabeza en la versión cara y no guerrera, en la lentitud de los naturales inacabables, en los derechazos interminables y también en los que al final de la obra no soltaban la embestida en una rueca que enloquecía a Sevilla… Del tremendo espadazo rinconero rodó Encendido sin puntilla. El manicomio desatado, no contento con las dos orejas, quería el rabo, el rabo que hubiera significado ipso facto la Puerta del Príncipe. A Roca Rey lo sacaron a hombros por la puerta de cuadrillas. Su gloria quedó clavada en el corazón de Sevilla. En el amor y en la guerra.”.

 

 

Andrés Amorós para ABC describió la faena de la siguiente manera:

Roca Rey es, ahora mismo, el torero que todos quieren ver. Comienza la faena con cinco derechazos de rodillas: ¡hay que hacer algo, para prender el entusiasmo! Aunque el toro tardea, es dócil, le permite ligar derechazos, dejándole la muleta en la cara y mandar mucho, en los naturales de mano baja. Su facilidad, claridad de ideas y valor son indudables. Al final, enlaza muletazos lentos, de absoluto dominio, y pone al público de pie. Una estocada de efecto fulminante deja en sus manos las dos orejas y la gente pide el rabo. No es cuestión de despojos: ha dado su talla de figura. Y lo ha hecho por la línea del toreo clásico, sin recurrir a tremendismos, que no necesita.”

En “Roca Rey, el príncipe de Sevilla que se queda a las puertas de lo máximo”, la crónica de Patricia Navarro en La Razón, se hace hincapié en la condición de número uno de Roca Rey:
El “No hay billetes” lo puso Roca, como viene siendo habitual. Tira de taquilla, como de las faenas después en busca del triunfo hasta límites insospechados. Y una cosa a la otra. De boca en boca. Pólvora pura. Y entonces llegó «Encendido» a nuestras vidas y a la de Roca Rey para convertirle en príncipe de Sevilla y en rey, porque todo lo que vino después fue una auténtica antología de toreo. De rodillas fue el comienzo de la faena, pero no crean que hubo banalidad, fue un canto a la tauromaquia desde su concepto más puro. Ya viajaba largo el toro y con un temple exquisito. Ese mismo que desarrolló cuando Roca se puso en pie y los derechazos tuvieron un ritmo tremendo y la profundidad que deja entrever la fusión entre toro y torero en el viaje al más allá. Ganó en plenitud el trasteo y en emoción y en magia y ya al final eran uno, al unísono un recital de belleza con un cierre hermoso, como así era ver embestir a ese animal y cuajarlo con esa profundidad a ese torero venido del Perú y llamado a conquistar el difícil terreno de la tauromaquia. Perfilado en el camino de la rectitud se tiró con todo y la espada entró. Los dos trofeos entregados se les quedaron cortos al público y hubo petición de rabo, que el presidente no concedió. La Maestranza, en una tarde con todo a la contra, parecía un auténtico manicomio. Sin lograr la Puerta del Príncipe se había hecho con el corazón de Sevilla hasta las entrañas.
Antonio Lorca en El País recalca la pureza y la trascendencia de la gran faena del joven torero:
“Y en el sexto, el delirio, el faenón de esta y de muchas ferias, una faena rayana en la perfección, con un torero en estado de gracia, con obediencia plena al toreo clásico, un público entregado y entusiasmado y un toro nobilísimo y obediente. De pie, en una lección magistral de colocación, cite y remate, enseñó a la concurrencia el toreo que sale del alma, con la pañosa arrastrando el albero, larguísimo el muletazo, templadísimo, ligados todos y rematados con pases de pecho verdaderamente monumentales. Tandas por ambas manos, especialmente hermosos y emotivos los naturales, colosales y cargados de emoción. Una faena larga, con esas formas torerísima de salir de la cara del toro, y esperar el paso del tiempo entre tanda y tanda. Las dos orejas, dictó el presidente, y la gente quería el rabo, pero el presidente aguantó el tipo y dijo que no.”